lunes, 7 de agosto de 2017

No te reconozco Capgras

                          Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe




La capacidad para reconocer las caras de los individuos y la de discriminar aquellas que nos resultan familiares de las que no está presente desde el nacimiento, desarrollándose y perfeccionándose a lo largo de los primeros años de vida. En el caso del Síndrome de Capgras (Ilusión de Sosias) no sólo hay una identificación errónea de alguien de su entorno, sino que se piensa, de forma delirante, que ha sido sustituido por un doble que no es del todo exacto.

Otras variantes de este defecto en la identificación son el Síndrome de Frégoli (se cree que uno o más individuos han alterado su apariencia para asemejarse a personas familiares), la intermetamorfosis (se cree que las personas de su entorno han intercambiado sus identidades) y el síndrome de dobles subjetivos (se está convencida de que existen dobles exactos a él). De todos, el más común es el delirio de Capgras y, de forma concreta, el estudio de sus causas ha estado íntimamente ligado al análisis de pacientes con lesiones cerebrales que habían desarrolla prosopagnosia. Este trastorno perceptivo provocaría que aquél que lo padezca sea incapaz de reconocer las caras de forma consciente, a pesar de que sí es capaz de reconocer otros objetos visuales. Sin embargo, el matiz consciente encierra, inherentemente, otra posible forma de reconocimiento facial que es la inconsciente. Así, a través del sistema nervioso autónomo (respuesta galvánica de la piel) podríamos reaccionar ante estímulos familiares (en este caso caras que eran tocadas).

Siguiendo con esta línea del estudio del Capgras partiendo del fenómeno de la prosopagnosia, se ha postulado que habría una “imagen espejo” de la prosopagnosia, de tal forma que, aunque la capacidad consciente para reconocer caras estaría intacta, habría daños en el sistema que produce la excitación emocional automática de caras conocidas. Desde otro punto de vista, se ha descrito el caso de un paciente capaz de sentir emociones y reconocer las caras, pero que no podría sentir las emociones al reconocer caras familiares. En este caso se postuló que el origen del síndrome de Capgras sería una desconexión entre la corteza temporal (zona de reconocimiento de rostros) y el sistema límbico (zona emocional). Por otro lado, además del vínculo con la prosopagnosia, el síndrome de Capgras ha sido relacionado con múltiples patologías como esquizofrenia, déficit de vitamina B12, hipertiroidismo, diabetes mellitus, intoxicaciones, TEC, accidentes vasculares cerebral, demencias, y otras.

Hay estudios que señalan que dos tercios de los pacientes con un síndrome de falsa identificación presentarían una lesión cerebral demostrable que originaría las anomalías en el reconocimiento facial, si bien hay otros estudios que señalan cifras inferiores incluso a una tercera parte de alteraciones morfofuncionales en la región frontotemporal derecha. Lo que sí parece bastante claro en los estudios analizados es que el síndrome de Capgras implica una hiperactividad dopaminérgia  que derivaría en anormalidades serotoninérgicas así como reducción de la actividad plaquetaria de la monoamino-oxidasa.

En alusión a modelos etiopatogénicos cognitivistas, se parte de dos componentes implicados en el reconocimiento facial:

1.         Unidades de reconocimiento facial: su papel es el de actuar como un almacén de huellas de memoria de caras previamente conocidas.
2.         Nodos de identidad personal: almacenes de todo el conocimiento perceptivo relativo a las personas conocidas y que se ha adquirido en múltiples contextos que se integran en una única representación que se almacena en la memoria.  Este almacén sería el responsable de que aparezca la sensación de familiaridad y el que, según los planteamientos de estos modelos, produciría el fallo característico del delirio de Capgras (ausencia de sentimiento de familiaridad).

En una reformulación del modelo se ha introducido un módulo específico de reconocimiento de la voz (unidad de reconocimiento de voz) al mismo nivel que el de reconocimiento de caras. Asimismo, posteriormente también se ha añadido un módulo llamado “aparato de integración” que recibiría información biográfica y emocional de la persona.

Finalmente, otros autores plantean que este aparato de integración también recogería información perceptiva, personal y afectiva en busca de la unicidad, compensando las discrepancias surgidas al comparar la información actual y la previa sobre una persona. La alteración en este nivel sería la que provocaría una clínica de falsa identificación dando pie a la génesis de dobles delirantes. Este módulo de identificación de unicidad estaría en un nivel superior al de recuperación de la información personal.

Sin embargo, estos postulados son criticados porque, entre otras cosas, existen casos de delirio de Capgras sin una entrada visual directa, negando la posibilidad de que la ausencia de familiaridad esté asociada indefectiblemente a la entrada visual.

A modo de conclusión general de las diferentes aproximaciones a la etiopatogenia del síndrome de Capgras, podría decirse que hay un conjunto de teorías explicativas centradas tanto en procesos cognitivos, como en aspectos orgánicos con implicaciones neuropsicológicas y/o neuropsiquiátricas. Resulta obvia la necesidad de comprender el delirio de Capgras como el resultado de varios factores que convergen en producir en el afectado una alteración del procesamiento facial mediada por procesos cognitivos alterados que modifican la integración perceptiva y nuestras creencias en el contexto de un afectación orgánica eminentemente fronto-temporal.

Bibliografía recomendada
Manzano, J.M.; Muñoz, J.J. (2011). El delirio de Capgras: Una revisión. Psiquiatria.com. ISSN 1137-3148

miércoles, 2 de agosto de 2017

Próxima CONVOCATORIA PIR´18 : 135 PLAZAS

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y las CCAA aprueban la oferta de 8.057 plazas de Formación Sanitaria Especializada en 2017/2018.

Las plazas ofertadas son en el régimen formativo de residencia. Para PSICOLOGOS (PIR): 135 plazas.

La convocatoria saldrá a mediados de septiembre y con ella el inicio de todo el proceso. 

La convocatoria,requisitos y calendario, sera similar a la anterior. Se puede consultar en:

Convocatoria anterior       y      Calendario 


* Puedes matricularte en las clases presenciales del curso de Septiembre a Diciembre (martes, miércoles, jueves). El curso comienza el martes 4 de Septiembre 2017.



Clase Muestra de preparación examen PIR





RESUMEN DE TODAS LAS CARACTERISTICAS DE LA PREPARACION DE CEDE 

Y para los que piensan en ir preparándolo con mas tiempo, el CURSO PREPIR19



lunes, 31 de julio de 2017

Un Mañana Inexistente

                    Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe


Aprovechar el tiempo y no perderlo en anteponer dificultades previas a una imprevisible ocurrencia o elucubrando nimiedades que justifiquen nuestra desidia e inacción. Cuántas veces focalizamos nuestra energía en la queja y en divagaciones que excusan el alejamiento de lo que necesitamos, agrandando los obstáculos e impidiendo alcanzar metas dada la ausencia de esfuerzo. Disfrutar el tiempo implica no anclarse al pasado y ser consciente del orden cronológico que puede seguir cualquier evento no malgastándonos en acciones probablemente inconclusas sino en actos con objetivos meridianos. Pensando así podemos tener opción de vencer las dificultades y acercarnos a logros que no sean meramente granjerías materiales. Considero que obrando con diligencia y eludiendo la dilación derrotamos la inoperante duda que imposibilita el éxito.

Admitir el funcionalismo subyacente a estos enunciados no quita señalar que a la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza, por lo que hay que intentar llegar a un buen equilibro entre lo que nos atrae o impele por los beneficios que conlleva, plantearse el modulable esfuerzo que supone así como el tiempo a invertir para su logro. Al fin y al cabo la vida es breve y nos plantea la necesidad de apurar el tiempo concedido para alcanzar nuestro sino esperando la máxima de que todo se cumpla a su tiempo pero grabándonos un sabio consejo como es que algo sólo se puede cumplir si se busca. Siendo pragmáticos mostraremos dedicación, produciremos, exprimiremos nuestros recursos y aplicaremos nuestros aprendizajes no malgastando tiempo. Cuando el tiempo es aprovechado justificamos nuestra existencia eliminando lo nimio y baladí, lo que nos orienta hacia lo original y excepcional.

Hablar del tiempo y su aprovechamiento trae a mi mente una de mis lecturas preferidas en la infancia (admito que también en esta época). Imaginaos como me quedé cuando leía La Máquina del Tiempo y pensaba que podría viajar al futuro o ¡qué leches! retroceder para arreglar algún entuerto. Wells supuso el inicio de mi admiración por la ciencia ficción y me acercó a la tentadora idea de creer en los viajes a través del tiempo buscando el porvenir propio y ajeno. El viajero de la máquina conoce en un futuro muy lejano a los Eloi, pequeños seres vegetarianos que suponen una ramificación en la evolución de la especie humana como también lo eran los Morlock. Los Eloi estaban entregados a la vida placentera y carente de objetivos, convirtiéndose en pasto fácil para los antropófagos Morlock en sus noches de cacería. Qué inteligente y profunda es esta metáfora del conformismo frente a la ambición, de la desidia contra el tesón, de la resignación ante la lucha o de la oposición existente entre asumir y sublevarse. Pudiera parecer que es más recomendable ser como los Morlock, escondidos en el subsuelo y amparados por la oscuridad. Pero nada más lejos de la realidad si se aprovecha el tiempo aprovechándonos de los demás. Otrora, tampoco parece recomendable evolucionar hacia los Eloi, abocados a un destino aparentemente inmutable. Organizar prioridades permite apreciar nuestro tiempo y aprovecharlo, suponiendo una sana huida de empezar y no terminar, de proponer pero no disponer o de sugerir sin concretar.

Kant consideraba que el tiempo formaba parte de nuestro sentido interno, proveyéndonos de la capacidad de intuirnos a nosotros mismos y otorgando orden a nuestra realidad. Quizá no venga mal hacer una reseña, a modo de guiño, a Nietzsche con su planteamiento del eterno retorno de lo idéntico, que supone una conceptualización pesimista acerca de la imposibilidad de revertir los acontecimientos futuros.

Admito una ingente insumisión ante tal aseveración recomendando confianza y entrega hacia la perseverancia y aunque el tiempo y la marea ni se paran ni esperan, hay que poner al mal tiempo buena cara evitando activamente el infortunio. Organizando y planificando tanto nuestras necesidades como nuestros deseos viviremos la unicidad de los momentos presentes y no nos convertiremos en un Eloi esperando ser depredado por un Morlock. Y es que no hay tiempo recuperado sino perdido a la espera de un mañana inexistente

Lectura recomendada
Wells, H. G. (1895, ed. 2005). La Máquina del Tiempo.  Barcelona: Editorial Juventud

domingo, 30 de julio de 2017

¿Sensaciones después del segundo simulacro?



Hola a tod@s:
¿Cómo ha ido el segundo simulacro?…pues a lo mejor un poco mejor…o a lo mejor un poco peor que el primero verdad? Os adjuntamos, igual que hicimos con el primero, algunos datos sobre los resultados respecto al análisis de algunas preguntas significativas, por si os sirven de orientación.

Preguntas + acertadas: 
–          Un  91,89%  acertó la pregunta 205 área Clínica II
–          Un  91,29 % acertó la pregunta 235 área Evaluación
–          Un  91,29% acertó la pregunta 88 área Salud
–          Un  90,37% acertó la pregunta 85 área Salud
–          Un  90% por ciento acertó la pregunta 222 área Clínica II
   
Preguntas + falladas:
–          Un 12,31%  acertó la pregunta 179 área Infantil
–          Un 12,91% acertó la pregunta 181 área Infantil
–          Un 17,12% acertó la pregunta 34 área Básica
–          Un 18,02 % acertó la pregunta 83 área Salud
–          Un 19,52 por ciento acertó la pregunta 219 área Clínica II
  
Preguntas menos contestadas:
–          Un 39.94% no contestó a la pregunta 36 área Básica.
–          Un 37,84% no contestó a la pregunta 175 área Infantil.
–          Un 31,23% no contestó a la pregunta 96 área Terapias.
–          Un 30,03% no contestó a la pregunta 4 área Personalidad
–          Un 27,63% no contestó a la pregunta 125 área Evaluación.

La idea es que os centréis en analizar vuestros errores y en analizarlos: son preguntas de áreas cuyos contenidos aún no he consolidado bien, son preguntas que no se me dan bien-o por el área o por la forma en que aparece formulada la pregunta-, son fallos derivados de la fatiga atencional….Y a poner soluciones:
– Si el problema son los contenidos: repasos, repasos y más repasos. Podéis emplear las herramientas CeDe Memory y CeDe Exam para repasar cada materia. Cualquier duda, a la plataforma mediante tutorías de contenido.
– Si el problema se relaciona con el tipo de pregunta y/o con la fatiga: entrenamiento, entrenamiento y más entrenamiento. Estructuración del examen por fracciones, descansos, subrayado de términos clave al leer los enunciados, superar el bloque cognitivo ante la pregunta dudosa (puedes marcarla como tal y seguir: todas las preguntas puntúan igual)…
En cualquiera de los casos: hay que seguir entrenando y estudiando. Semana a semana. Aprovechad estas semanas de agosto para adelantar-aquellos que vais retrasados respecto a vuestro planning original- o para repasar-los que hayáis cumplido la planificación-. Para repasar y comprobar la asimilación de los contenidos, podéis hacer exámenes de “arrastre” en CeDe Exam: un examen tipo convocatoria pero solo de las materias que queramos repasar.
Para los que empezáis ahora con los cursos de septiembre: haced un planning personal, distribuyendo las materias por semanas, en función de vuestra disponibilidad y de vuestros conocimientos previos. La idea es terminar la primera vuelta un poco antes de que lo hagan las clases presenciales, para poder dedicar las últimas semanas a repasos.
No hay atajos, compañer@s. Es un camino difícil y exigente, que requiere esfuerzo y constancia. En verano es aún más duro…pero pensad en la recompensa final. Merece muchísimo la pena todo este trabajo para conseguir la mejor formación posible y convertirte en un especialista en Salud Mental.
Ánimo y un abrazo a tod@s
Rosa González – Profesora – Tutora cursos PIR CeDe

viernes, 28 de julio de 2017

Experiencias Residentes PIR, 8. Rotación en Neuropsicología.




         Lo prometido es deuda...Es muy grato poderos contar como funciona todo esto y si me permitís me viene incluso bien para hacer una buena introspección del proceso porque las horas, los días y las semanas pasan muy rápido. 

Esta semana ya he llevado sola a pacientes. En cualquiera de los casos (TDAH, adultos o infantil) se siguen unos protocolos específicos para cada uno de los casos en la unidad de neuropsicología.

Comenzaré por TDAH; en mi hospital se hace mucha investigación, este es uno de sus puntos fuertes. Desde hace unos meses se comenzó con un estudio que consiste en lo siguiente; por un lado, crear baremos de la versión abreviada de una de las pruebas del protocolo y así demostrar que dicha prueba es eficaz y precisa para la discriminación de la gente con TDAH y la que no; por otro lado, se indaga sobre la ampliación de un baremo en otra de las pruebas del protocolo de TDAH (si esto es eficiente y discrimina bien entre personas con este trastorno). El proceso es el siguiente: los pacientes llegan derivados del servicio de psiquiatría del hospital y CSM. En dos sesiones se administran una serie de pruebas (todas las del protocolo) y estas son introducidas en la base de datos. En este caso el protocolo que se utiliza es el siguiente; lo primero de todo, nombre, apellidos y edad (como de costumbre) también se pregunta por profesión y nivel de estudios, pues son variables de interés para el estudio. Se pregunta si toma o no medicación puesto que el hecho de venir medicado alteraría las pruebas. Seguidamente se administran las pruebas siguiendo un orden específico para que los resultados de cada una de ellas no se vean alterados por variables como “saturación” o “cansancio”.

En los casos de infantil, son niños que acuden para una evaluación neuropsicológica, tenemos bastantes casos de niños adoptados con SAF (Síndrome Alcohólico Fetal), otros con dificultades de aprendizaje o casos de Síndromes Cromosómicos. Mediante la administración de las diferentes pruebas pueden destacar dificultades atencionales, perceptivas, cognitivas, de memoria, etc. Es entonces cuando según el caso, se individualiza la evaluación, si se perciben fallos en percepción se pasan pruebas más sensibles para evaluar dicha área, al igual que si se perciben fallos en cualquiera de las otras, se pasan diferentes pruebas más concretas para discriminar bien.

En el caso de los adultos, se sigue también un protocolo, en este caso consta de entrevista (muy amplia) y diferentes pruebas. Con adultos se hace mucha rehabilitación neuropsicológica, normalmente con personas que han tenido una intervención quirúrgica y presentan algún tipo de dificultad ejecutiva, de memoria, atencional, de lenguaje o perceptiva. Según el caso, se realiza uno u otro tipo de rehabilitación a través de diferentes actividades o ejercicios; normalmente se ve al paciente con una frecuencia semanal hasta que finaliza el proceso de rehabilitación.

En todos los casos el proceso de administración de las pruebas, va seguido del proceso de corrección de estas, redacción de informe y devolución del mismo a paciente o paciente y familia según el caso.

Os explico todo esto a rasgos generales para que os hagáis idea del funcionamiento general del servicio que presta neuropsicología en mi hospital. En los próximos días os presentaré algún caso concreto para que os hagáis mejor idea de lo que concretamente se hace.

Me despido hasta la próxima con una cita…

“Es delicado estudiar en verano, la calor, todo el mundo de vacaciones, haciendo planes, en la calle a todas horas…hay que decir que no a millones de cosas; lo importante es que sigas diciendo que sí a la tuya. Resiste. Persiste en tu sueño

BARBARA CITOLER NAVAL , Residente PIR

martes, 25 de julio de 2017

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

                        Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe



Mi corazón parece salir del pecho, noto un sudor frío a la par que mi piel palidece, mi estómago está revuelto anunciando una incipiente diarrea. Para más inri me tiembla la voz y noto pesadez así como rigidez en mis piernas. Creo que no voy a ser capaz de superar la situación a la que me enfrento. Y es que el miedo, terror, horror, temor y por qué no decirlo el canguelo y la subsecuente cagalera (perdón) atenazan. El miedo nos acobarda generando un encogimiento que nos impide avanzar. Curiosa emoción que, aunque surja en el momento, siempre es ante lo que pueda pasar. Este carácter de indeterminación futura es el que hace al miedo y su hermana mayor, la fobia, dos elementos ansiógenos condicionantes de nuestro día a día.

Mi abuela presentaba una xantofobia por lo que cuando veía algo de color amarillo hacía muecas expresando auténtico asco y aberración. La prevalencia de las fobias varía según aspectos como el sexo, edad, momento/circunstancias, lugar y cultura. Pero sin pensar en fobia, o qué narices, metiéndonos en el papel y visualizando determinadas situaciones, no me creo que no existan miedos en cualquier persona y, por qué no decirlo, posibles fobias a un montón de situaciones. En un ejercicio de autorrevelación parcial y tras la consulta de un buen diccionario de fobias, me he dado cuenta de que quizá necesite ayuda o, cuanto menos, ampliar miras en mi zona de confort. Matizando que mi ejercicio de apertura no terminará con la afirmación de la existencia de una fobia en mi persona, ya que no es plan abrirse tanto, he de admitir que tengo cierto nivel de liguirofobia al molestarme los ruidos fuertes llegando a descentrarme. Peor aún si escucho estos ruidos desde las alturas o simplemente miro una construcción de muchos metros de alto imaginando que puedo estar en la cúspide, siento como la acrofobia se apodera de mí.

Por añadidura, nunca fui una persona de emociones fuertes, es lo que tiene vivir algo de una hermefobia. Cuando comenzaba a hablar en público sentía una asfixiante nudo en la garganta y, lo que es peor, era consciente de como mis mofletes iban adquiriendo un intenso tono rojizo. Total, que por el precio de una tengo dos: glosofobia y ereutrofobia. Posiblemente lo de hablar en público y ruborizarse tiene que ver mucho con lo de mi posible catagelofobia o aversión a hacer el ridículo, algo que conecta con mi vergüenza por bailar o corofobia. Sí, lo sé, tengo unas cuantas (y las que me quedan o no admito). No me gustan las largas esperas, es más, me irritan… y a esto lo llaman macrofobia. Aún menos las aguanto si se producen en lugares estrechos que refuerzan mi estenofobia. Por lo menos que no me roben, porque tengo aversión a ser robado; perdón, se llama harpaxofobia. Y puestos a rechazar gente, mi respeto hacia las enfermedades puede justificar mi iatrofobia (rechazo a ir al médico). Últimamente noto que he de obligarme a ejercer mi derecho de votar…, quizá esté desarrollando una politicofobia (creo que aquí no hace falta aclarar). Por terminar a salvo con mi situación en el presente, pienso que pese a una preferencia por la introversión, no rechazo los contactos sociales y/o relaciones con otras personas (fobia social).

Terminada la autorrevelación de las fobias presentes viajaré al pasado ya que no tengo anacrofobia sino, me atrevería a decir, anacrofilia (por favor que nadie piense en una parafilia consistente en obtener satisfacción por viajar en el tiempo). Sólo que me encantaría poder hacerlo. Si viajo al pasado recuerdo que me marcó mucho ver a una edad inadecuada un fragmento de la película Viernes 13. No sé si he superado la posible friggastricaidecafobia pero es que, como me dijeron que en España ese día equivalía a un martes con el mismo número, creo que también tenía trezidavomomartiofobia. Puestos a tener días malos, no me digáis que no sentís aversión por los lunes. Pues he de deciros que presentáis una deuterofobia. Con tanto número me viene a la mente mi respeto por otro asociado a lo demoníaco. Ese seiscientos sesenta y seis que supone la suma de los primeros 36 números naturales y la suma de los cuadrados de los siete primeros números primos pero, sobre todo, se asocia a la marca de la bestia y, quizá por mis miedos infantiles, tiene el poder de acrecentar mi hexakosioihexekontahexafobia. Esta última palabra tiene tantas sílabas que me recuerda mi pánico a hablar y trabarme con términos tan impronunciables que contribuyen a intensificar la fobia que da título a este escrito y que paradójicamente designa aversión a las palabras extensas. Me da pánico la muerte (necrofobia) y alguno de sus posibles causantes, a saber, serpientes (ofiodiofobia) u hombres lobo (ya sé que estos no existen pero si existieran seguro presentaría licantrofobia). Siguiendo con el mundo de los seres vivos y los miedos infantiles no puedo olvidar mi pediculofobia (aversión a los piojos).

Por ir terminando con este listado, vuelvo a tirar de la anacrofilia para ir en este caso al presente y recordar el asco que me generan las polillas (motefobia). Soy consciente de la nimiedad de esta aversión frente a la probablemente fobia más extendida durante el siglo XXI en nuestra sociedad. No me dirás que no vives todo lo descrito en el primer párrafo si sientes que has olvidado el teléfono móvil en algún sitio. Si es así, presentas una nomofobia. Total que empiezo a pensar que casi puede ser que me diagnostiquen una panofobia, porque parece que tengo rechazo a casi todo.

Decía Marie Curie que a nada en la vida se le debe temer, sólo se le debe comprender y estoy de acuerdo ya que quizá aquello que nos da más miedo en realidad ya es pasado. Pero bueno, si errar es de humanos,  tener miedo no lo es menos. Ante ello hemos de armarnos de valor y afrontar nuestros temores. Ahora bien, no nos pasemos en nuestro armamento, ya que, y perdón por lo escatológico, hombre muy armado, de miedo va cagado

Lectura recomendada
Rojo, J. (2011). Comprender la ansiedad, las fobias y el estrés. Madrid: Pirámide

jueves, 20 de julio de 2017

Experiencias Residentes PIR, 7 : Las guardias en Urgencias

¡¡Hola de nuevo a tod@s!! Hoy voy a dedicar estas líneas a contaros otro de los aspectos más llamativos de mi residencia: las guardias en Urgencias.


Hace pocos días, me embarcaba en esta nueva y desconocida aventura… Me habían contado muchas cosas sobre ellas, sobre lo que hacíamos nosotros, cuál era nuestra función, experiencias personales… pero al final, en Urgencias cada día es diferente al anterior y cuando comienzas tu turno, no sabes muy bien qué te deparará.

Quizás alguno de vosotros no lo sabéis, pero actualmente no hay Psicólogos Clínicos trabajando en este servicio, por lo que esta parte de nuestra Atención Continuada (por explicarlo brevemente, son todas aquellas horas que hacemos por la tarde y que se distribuyen de muy diversa forma según hospitales y año de residencia), rotamos con Psiquiatras. Concretamente, en mi hospital en cada guardia de Psiquiatría hay: un Psiquiatra Adjunto, 2 MIRES y 1 PIR.

En primero, tenemos una guardia a la semana, el día suele estar prefijado de antemano y el horario de los PIRES es de 15:00 a 22:00 horas (a nuestros compañeros MIRES, aún les quedan bastantes horas por delante cuando nosotros nos marchamos).

¿Cómo fue mi primera guardia? Pues bien… fue algo caótica. No sé si habréis estado en el Hospital Clínico San Carlos, pero yo después de casi dos meses aún sigo perdiéndome y eso que ¡todavía no conocía el laberinto de Urgencias! A las 14:15 comenzó la yincana: ir a un ala del hospital en busca de la sala para fichar, bajar a la cafetería a comer, ir a otro ala la sala A, a la planta de Hospitalización… Un no parar, menos mal que mis compañeros me iban guiando en todo estos recorridos.

Además de las diferentes salas, ese día también tenía que familiarizarme con las llamadas al busca, los ingresos, las solicitudes de pruebas, los programas informáticos y el ritmo frenético de la atención, pero sobre todo, con los propios pacientes. Si bien he de reconocer que nuestro papel en las guardias es más bien de acompañante, ya que el peso final recae sobre los psiquiatras, de momento en mi experiencia me he encontrado con compañeros que trataban de hacerme partícipe y que me animaban a intervenir y opinar sobre los casos.

Una de las mayores ventajas de pasar por Urgencias es poder observar a los pacientes en fases agudas y con sintomatología muy florida en algunos casos (episodios de manía, alucinaciones, delirios, ideas e intentos autolíticos, casos de heteroagresividad…), lo cual en conjunción con todo lo que aprendemos en el CSM por las mañanas, te permite formarte una visión mucho más rica y completa de los diferentes trastornos. Sin duda, esta era una de las cosas que más llamaba mi atención antes de comenzar la residencia (y creo que la de la mayoría), el poder ver al fin muchos de los síntomas, fenómenos, trastornos… que estudiamos en asignaturas como Psicopatología.

Si tengo algo claro es que, aunque habrá muchas más, nunca olvidaré mi primera guardia ni cada uno de los casos que vimos esa tarde y que me dieron la oportunidad de seguir aprendiendo.
Ojalá dentro de un año, algunos de vosotros estéis tan ilusionados al compartir vuestra experiencia y comprobar que todo el esfuerzo se ve enormemente recompensado.

Muchísimas gracias por leernos y MUCHÍSIMO ánimo con vuestro estudio, CADA DÍA ESTÁIS UN POCO MÁS CERCA DE VUESTRO SUEÑO.


laura pérez, residente PIR