lunes, 27 de marzo de 2017

Cuando la Mente Sufre: Viviendo la Esquizofrenia (parte IIa)

Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe




Una ficción realista fruto de las experiencia acumuladas puede ayudar en la comprensión de las dificultades que acompañan a esta enfermedad. Resulta necesario profundizar en los mecanismos que hacen que la monotonía, apatía, abulia (falta de motivación), anhedonia (incapacidad para experimentar placer) sean constantes en personas que pueden tender al aislamiento social (muchas veces en el mejor de los casos) o incluso, aunque no necesariamente, enfrentarse a otros o, de forma más concreta, contra “lo que” o “quien” les hace sentir amenazados.

Supongamos la historia de Pedro que comienza hace 38 años cuando nace en un hospital madrileño ante la falta de hospitales en la localidad donde viven su padres y que está situada en una zona periférica de Madrid. La historia del porqué de vivir ahí tiene que ver con la de otros tantos españoles en los años 60 y 70 quienes, ante la falta de productividad del campo español, acudían a las cercanías de los grandes núcleos urbanos en busca de una oportunidad laboral. El padre de Pedro ha trabajado en múltiples oficios, siendo su última profesión reconocida, antes de la jubilación, la de electricista. Su madre es un ama de casa que siempre se ha volcado en la educación de sus hijos, viviendo por y para ellos.

Los padres de Pedro se llaman Luis y Lucía, teniendo como descendencia a Natalia (41 años), Carmen (39 años) y el propio Pedro. La jubilación de Luis supuso un punto de inflexión en la dinámica familiar, ya que se encontró en un entorno relativamente desconocido para él, su hogar. Hasta la fecha, su vida había transcurrido entre el trabajo y unos pasajeros fines de semana en los que apenas lograba recuperarse del cansancio acumulado entre semana y que, según iban transcurriendo los años, mermaban su interés por el disfrute e incluso anulaban su vocación de educar y responsabilizarse del cuidado de sus hijos. En el polo opuesto ha estado Lucía, quien ante el desapego de Luis, condicionó su existencia a cubrir la función de los dos progenitores, implicándose sobremanera en la educación de Natalia, Carmen y, por supuesto, el deseado Pedro. Y es que Pedro llegó a convertirse en un objetivo fundamental para esta familia de inmigrantes andaluces llegados a la Comunidad de Madrid para la búsqueda de un futuro mejor. Luis deseaba tener un descendiente varón y, Lucía, por su recuerdo de un hermano muerto cuando ella aún era una adolescente, soñaba con la posibilidad de poder dar el nombre de éste a un hijo suyo. Así, tras el nacimiento de Natalia y Carmen, la llegada de Pedro supuso uno de los pocos momentos de verdadera alegría en esta familia.

Tras el nacimiento, y con el paso del tiempo, Pedro comenzó su andadura escolar. Quizá en su recuerdo estaban esos momentos iniciales en “parvulitos”, primer momento de contacto real con un medio escolar en las personas de su generación y que, en gran medida, suponía una toma de contacto con el sistema de normas y exigencias sociales. Su relación con otros niños era la normal en esta etapa vital, es decir, mostraba una comportamiento que aparentemente consideraba que todo lo interesante (incluso lo que no lo era) que le rodeaba era de su propiedad y/o merecía ser suyo, mostrando un inusitado egoísmo reconocible para quienes tienen hijos y que provoca una sonrisa en sus labios.

Por lo demás, el paso por la Educación General Básica (EGB) no fue demasiado tortuoso en sus primeras fases, sino más bien lo contrario. Pedro gustaba de jugar al fútbol y tenía un buen grupo de amigos con los que practicaba su deporte preferido durante horas y horas, aún a expensas de saltarse alguna actividad extraescolar a las que era apuntado por su madre, no sin cierta resistencia por su parte.

Sin embargo, cuando cursaba sexto de la EGB, Pedro comenzó a relacionarse con los compañeros más conflictivos de la clase. En realidad, quizá el motivo de su vinculación a estos es que Pedro comenzó a tener dificultades escolares que derivaron en no obtener unas buenas calificaciones académicas y que, por desgracia, supusieron que un grupo de compañeros y hasta entonces amigos, se rieran de él a través de poner el mote deTontete”. Pedro pudo verse arrinconado y, lo que hasta entonces había sido un desarrollo normal, se convirtió en la vivencia por su parte de la necesidad de ser respetado, querido y aceptado. En su mente de apenas 10 años, encontró la aparente solución más fácil. No fue otra que vincularse a los niños más problemáticos de la clase y que obtenían un rendimiento académico similar al suyo. Por añadidura, cuando los malos resultados académicos fueron una realidad de cara a sus padres, la reacción de los mismos fue dispar. Lucía montó en cólera señalando que no iba a consentir esto, a la par que mostraba un disgusto y dolor inmenso y, asimismo, tendía a proteger a su hijo de los comentarios del padre quien, en las contadas ocasiones en que hacía referencia a la situación de Pedro lo calificaba deinútil y vago”, indicando que su futuro estaba en ser barrendero porque él nunca mantendría a vagos”. Los problemas de este niño se amplificaban al ver como sus hermanas no sólo avanzaban cursos aprobando, sino que tenían un fantástico rendimiento académico y un círculo de amistades aparentemente mucho más recomendable que el del propio Pedro.

Con todo, la vida de Pedro fue entrando en una espiral en la que cualquier circunstancia suponía un paso atrás en su proceso evolutivo, derivando en una involución que difícilmente era compatible con un desarrollo psíquico adecuado y sí más bien anticipaba unas consecuencias negativas en su camino vital.

Fue a los 13 años cuando comenzó su contacto con el alcohol. Lo cierto es que sentía curiosidad por la bebida y, más concretamente, por la cerveza. En su vida no había sido extraño este producto, ya que su padre, aunque fuera esporádicamente, había protagonizado algún episodio violento en el hogar a raíz de haberse emborrachado. Dada la poca asignación económica que percibían tanto él como sus poco recomendables amigos, tenían como lugar de suministro una pequeña tienda de ultramarinos del barrio de uno de ellos, donde nadie les hacía preguntas acerca de su edad y sólo preocupaba la pequeña ganancia económica que reportaba la venta de esta bebida, que para todos no sabía igual si no estaba acompañada de unos buenos cigarrillos del tabaco que estuviera a menor precio. Al poco tiempo de estas primeras borracheras, comenzó su contacto con las drogas, si bien no fue hasta los 15 años cuando consolidó un abuso regular de cannabis, droga que consumía prácticamente a diario en forma de uno o dos porros y que los fines de semana era prácticamente devorada. Además, la cerveza dejó de ser el elemento central de sus borracheras y fueron las copas de whisky con coca-cola, las que dominaron sus ratos de ocio y determinaron sus posibilidades de relación con sus iguales. En su recuerdo, estaba la necesidad de tomarse no menos de cuatro o cinco copas sumadas a dos o tres porros para alcanzar un estado que le permitiese divertirse. Este consumo de alcohol y cannabis se mantuvo hasta los 22 años, aunque tuvo un punto álgido previo que fue a la edad de 18 años, justo cuando tuvo que realizar el Servicio Militar obligatorio. En esos momentos, el perfil académico de Pedro se caracterizaba por un mal rendimiento que había derivado en que apenas lograse la Educación General Básica y repitiese dos cursos de Formación Profesional (en la rama de electricidad). Por lo demás, seguía relacionándose con personas consideradas como conflictivas y sus relaciones con la familia se caracterizaban por fuertes discusiones así como un desapego cada vez mayor.

El obligado cumplimiento del Servicio Militar condujo a Pedro a una situación estresante en sí misma. Por primera vez, tenía que abandonar su hogar e irse a otra ciudad. Para colmo de males, se tuvo que ir a la zona de Algeciras donde, por desgracia, poco tardó en descubrir que el menudeo de cannabis y otras sustancias era algo habitual. No fue difícil que, bien sea por su bagaje previo, bien por su falta de asertividad, bien por su curiosidad…, comenzase el contacto con otras drogas; tomando un lugar preponderante la cocaína, que prontamente desplazó al cannabis y se convirtió, junto al alcohol, en algo habitual en su día a día. Para Pedro, lo peor de la cocaína es que era muy cara y esto le llevó a la pronta necesidad de comerciar/trapichear (aunque fuese a pequeña escala) con ella. Este comercio derivó en una mayor disponibilidad de la droga y, análogamente, un mayor consumo, que llegó a ser de dos gramos diarios durante los meses previos a la aparición de los primeros síntomas que definieron su diagnóstico de esquizofrenia.

Justo antes de cumplir los 18 años, Pedro acudió a una fiesta de cumpleaños y, a modo de ritual, ya había esnifado sus dos gramos habituales de rayas de cocaína amén de haberse tomado sus no menos habituales 5 copas. Sin embargo, esa noche su mente fue invadida por unos pensamientos que no había tenido hasta la fecha (aunque últimamente sus amigos notaban inquietud en él). De forma inesperada, cuando estaba intentando ligar con una chica, sintió que ella se estaba burlando de él. Lo cierto es que, más allá de que ella no le hiciera demasiado caso, no había ocurrido nada anómalo. Aun así, cuando se alejaba de ella y aunque ésta daba la espalda, seguía sintiendo que se reía de él. Un escalofrío de angustia recorrió su cuerpo cuando escuchó, aparentemente de viva voz de esta chica (pese a que no estaba en su campo visual), un insulto que penetró en su cerebro y pasó rápido de generar miedo a provocar un intenso sentimiento de ira hacia quien él vivía había sido la responsable. Ante esta situación, Pedro pensó que lo mejor era cortar por lo sano y, en medio de la fiesta, gritó y amenazó a la joven quien apenas se dio cuenta de la reacción que se había generado.

Aunque sorprendidos, sus amigos lograron detenerle y le acompañaron al piso que compartían. Sin embargo, esa noche fue muy difícil para Pedro, ya que no lograba alejar de su mente la aparente cara de rechazo de la chica de la fiesta y, mucho menos aún, la sensación de haber sido y seguir siendo objeto de sus burlas. Al día siguiente, al levantarse, comenzó a pensar que quizá todo el mundo que le rodeaba estaba en su contra y se estaban riendo de él, por lo que fue aislándose progresivamente hasta que un día tuvieron que forzar la puerta de su habitación porque llevaba tres días sin salir de allí. Al entrar, sus compañeros de piso comprobaron extrañados como Pedro se había abandonado en el sentido de no asearse, tener la habitación llena de desperdicios y, por su rostro, evidenciar falta de sueño. Además, justo instantes después de entrar en la habitación Pedro se levantó en tono amenazante e hizo ademán de agredir a uno de los que supuestamente habían sido sus amigos. Esto derivó en un primer ingreso en la planta de agudos de psiquiatría del hospital más cercano y, casi de forma inmediata, la suspensión del cumplimiento del servicio militar.

Continuará






jueves, 23 de marzo de 2017

ACTOS DE ASIGNACIÓN DE PLAZAS PIR . SOLICITUD ELECTRÓNICA DE PLAZA



Este año, por segunda, los aspirantes que optan a plazas para Biólogos,Psicólogos, Químicos y Radiofísicos Hospitalarios, solamente podrán realizar solicitud de asignación de plazas por medios electrónicos y no podrán realizar solicitud presencial de asignación de plaza.

Desde la página Web del Ministerio  http://sis.msssi.es/fse/Default.aspx?MenuId=AD-00

• Es imprescindible disponer de un certificado de firma electrónica válido y reconocido, que figure como tal en la lista de prestadores de servicios de certificación que mantiene el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

¿Cómo puedo obtener el Certificado?
Existen 3 formas distintas para obtener su Certificado digital de Persona Física:
•Como archivo descargable en su ordenador. Obtener Certificado software.https://www.sede.fnmt.gob.es/certificados/persona-fisica/obtener-certificado-software
•Como archivo descargable en su dispositivo Android. Obtener Certificado con Android.https://www.sede.fnmt.gob.es/certificados/persona-fisica/obtener-certificado-con-android

• Puede presentar y modificar su solicitud hasta 12 horas antes del momento que está fijado en el calendario oficial de los actos de asignación para el inicio de la sesión en la que usted esté citado para comparecer. Es decir, desde el día 24 de marzo de 2017 y hasta 12 horas antes de la fecha y hora en la que usted esté convocado para comparecer según su titulación y número de orden, podrá presentar y modificar su solicitud. Esto es de aplicación para cualquier aspirante que haga solicitud de la plaza por medios electrónicos.

• Si no fuera posible asignar ninguna de las plazas incluidas en una solicitud electrónica por encontrarse todas ellas asignadas a peticiones anteriores, se entenderá que usted renuncia a la prioridad obtenida, quedando pendiente sin plaza.

• Si usted ha sido adjudicatario de plaza solicitada por medios electrónicos, deberá imprimir la credencial en papel de dicha plaza en la opción correspondiente de la página Web.

• En esta convocatoria, podrá realizarse solicitud electrónica de asignación de plazas correspondientes a Centros privados con derecho a prestar conformidad a sus aspirantes. Estas plazas pueden ser adjudicadas a los aspirantes que las soliciten, siempre que el centro haya otorgado la conformidad por medios  electrónicos, que es el requisito imprescindible. De tal manera que, cuando se curse la solicitud de la plaza, el sistema informático que soporta la gestión de la adjudicación de plazas hará la comprobación de si la conformidad está activada y disponible. Solamente se podrán adjudicar plazas en centros privados con derecho  a prestar conformidad siempre que no se hayan agotado las plazas del sector público para la especialidad que se solicite.

ASIGNACIÓN DE PLAZAS PARA ASPIRANTES QUE PARTICIPAN POR EL TURNO DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD
En la convocatoria se aplican medidas de acción positiva para los aspirantes que hayan participado por el turno de personas con discapacidad.
La aplicación de dichas medidas de acción positiva, podrá determinar la suspensión temporal de los actos de  asignación para los aspirantes del turno ordinario. Esta circunstancia se producirá, cuando el número total de plazas vacantes pendientes de adjudicar, se iguale con el número de plazas que aún queden pendientes de asignar hasta completar el 7% de las ofertadas en la titulación de que se trate, a los aspirantes que participen por el  turno de personas con discapacidad.

Todo el proceso es igual que para el turno libre.
• La posibilidad de consultar las plazas disponibles en la convocatoria del año pasado con el número de orden obtenido en esta.
• La posibilidad de seguir la adjudicación minuto a minuto, que le permite ver en cada momento las 10 últimas plazas adjudicadas y como evoluciona su solicitud electrónica de adjudicación de plaza, tanto si ha sido tramitada con firma electrónica como con la opción de “simulación”.
• Consultar las 50 últimas plazas adjudicadas.
• Descargar las plazas vacantes a disco o imprimirlas al final de cada sesión de asignación (esta información es la misma que se facilita en papel a los aspirantes convocados en la siguiente sesión).

Podrá obtener información personalizada respecto a la asignación de plazas en el teléfono de Madrid: 91 596 11 81, de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas hasta el día 10 de abril de 2017.

Plazo de incorporación: en todos los casos, sea cual sea la titulación, el tipo de Centro adjudicado o la especialidad elegida, será durante los días 22 - 26 de mayo de 2017. Este plazo es improrrogable y la no incorporación en el mismo, se entenderá como renuncia a la plaza obtenida

SOLICITUD CERTIFICADO DE DELITOS SEXUALES

Puede solicitarse presencialmente o por internet, toda la información en:


Si el día de toma de posesión no dispone de dicho certificado deberá presentarlo ante los Servicios de Personal del Centro donde ha obtenido plaza, en un plaza máximo de 3 meses.




martes, 21 de marzo de 2017

Cuando la Mente Sufre: Padecer Esquizofrenia (parte I)


Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe

Sufrimiento, pesadumbre, incertidumbre, incomprensión y un largo etcétera de vivencias o sentimientos que evocan, en lo más profundo de nuestro ser, la necesidad de encontrar un refugio, un lugar donde alguien o algo nos recoja y proteja de aquello que atenaza y atemoriza, o que simplemente no somos capaces de explicar. Todas las personas pasamos por estas vivencias tarde o temprano, por más que uno de nuestros principales objetivos sea la felicidad y por más que pensemos que a nosotros nunca nos sucederá. Sin embargo, pocas veces somos capaces de dar el verdadero valor que tiene que nuestra mente esté en contacto con la realidad y, por tanto, nos permita relacionarnos en forma óptima con aquello o aquellos que nos rodean, lo que supone una magnífica oportunidad para poder avanzar hacia la alegría, esperanza, expectativas y, en definitiva, la posibilidad de hacer frente a nuestros problemas; algo que se torna en una tarea de mayor complejidad cuando los lazos de contacto con la realidad son débiles y dependen, que no de forma directa, de la capacidad de unos fármacos a los que se añaden determinadas terapias para posibilitar que toda la emocionalidad disruptiva sea modulada y, con mucho esfuerzo, junto con alguna dosis de fortuna, la persona afectada por una enfermedad mental grave pueda acceder a la posibilidad de vivir emociones en el formato que la sociedad considera como normal.

El planteamiento inicial para comprender cuanto una persona puede sufrir cuando está afectada por una enfermedad mental grave partiría de un collage de diferentes situaciones difícilmente eliminables de mi memoria y que, no por ser escuchadas a diario, pierden vigencia en su capacidad para conmover a quienes las viven más de cerca. Es en estos momentos cuando se toma conciencia de la aparente fortuna de aquella persona que no está afectada por una enfermedad mental, ya que una de las situaciones más terribles que podemos experimentar es cuando la mente sufre.

En mi recuerdo están historias escuchadas y compartidas a lo largo de diferentes años desde mis inicios como residente hasta la actualidad. Son tan intensos y especiales los pasajes escuchados y vividos que aunque en otros escritos se planteará una ficción no será, por desgracia, algo imposible, sino una composición dentro del elenco de historias que han posibilitado que facilitar la calma de la mente herida sea, en la práctica, una convicción y una causa que motiva cada acción a realizar buscando mitigar las heridas causadas por una enfermedad devastadora, de consecuencias insospechadas y que, en la mayoría de los casos, condiciona la vida de quien la padece y su entorno prácticamente de forma perenne y, en la peor de las circunstancias, puede suponer una ruptura de la dinámica personal, familiar y/o social de consecuencias fatales para cualquiera de estos estamentos. El nombre que la sociedad ha dado a una de las enfermedades mentales consideradas graves y duraderas es Esquizofrenia, si bien hay otras alteraciones que también podrían entrar bajo esta denominación (p. e.: trastornos bipolares). No obstante, la esquizofenia (término derivado del griego clásico σχίζειν schizein y φρήν phrēn) implica, tal y como su raíz etimológica señala, la ruptura de la mente con la realidad, impidiendo un contacto adecuado de las personas que la padecen con el mundo que los rodea. Partiendo de esto, la ficción realista que se expondrá, pretenderá aportar una visión aproximada de cómo esta enfermedad supone un antes y un después en la vida de los afectados, entendiendo como tales aquellos que padecen el trastorno junto con su entorno; un entorno que también sufre, ya sean familiares, amigos, profesionales o simplemente cualquier persona de la sociedad con un mínimo de empatía. Sirva esta introducción basada en el padecimiento para abrir camino a cuatro partes más centradas en vivir, explicar, el estigma y, por último, el alivio de/en la esquizofrenia; contando con esa mezcla de pasajes que constituyen la experiencia relativa a esta afección.


Llegados a este punto, cuesta no poner un nombre a tantas y tantas vivencias que, bien sea por su gravedad o por el impacto que han causado en un yo receptivo a las mismas, han motivado una adhesión inmutable a la mejora de las condiciones de todos los afectados por la esquizofrenia. En la recámara queda la concienciación de una sociedad que en ocasiones estigmatiza a estas personas con etiquetas como incurables, locos, peligrosos y, en síntesis, impidiendo o, cuanto menos, dificultando, su proceso de integración en la sociedad. Creer que estos pensamientos son parte de sólo unos pocos puede ser refutado con experiencias como la del recuerdo vago de una conversación en un congreso con un médico generalista que golpeó mi cerebro con frases como “que quieres que te diga… los locos no tienen cura”, “lo mejor es que estén encerrados…” y “tarde o temprano son peligrosos…”. Qué fácil sería decir que esto es incierto, qué sencillo sería exponer datos que contradicen estas afirmaciones, pero qué difícil es ponerse en el lugar de aquellos que están experimentando una enfermedad que puede desorganizar los elementos primordiales de un ser humano y dificultar, e incluso imposibilitar, el desarrollo de una vida de las consideradas normales. Sólo comprendiendo el sufrimiento de los otros y poniéndonos en su lugar, podremos ser una fuente de apoyo o, al menos, una tentativa de solución a sus problemas.



jueves, 16 de marzo de 2017

Experiencias alumnos CEDE que han conseguido plaza Convocatoria 2016. Natalia Rojo Tejero


“Retomando el rumbo”

Natalia Rojo Tejero 
Puesto nº 49; Convocatoria 2016.
Expediente: 1.52
Aciertos: 199, Fallos: 16, Sin contestar: 10

Los antecedentes:
Todavía recuerdo las palabras de un profesor de la facultad: “¿Por qué nos quejamos del PIR? Ha sido un reconocimiento que la Psicología Clínica necesitaba.” Aquellas siglas imponían bastante, significaban una mezcla de ilusión, de reto y de miedo, y un paso por el que debería pasar si quería ser una psicóloga clínica.

Cuando comencé la licenciatura en Psicología ya tenía claro que quería dedicarme a la Clínica, escogí todas las optativas ofertadas de Clínica y realicé el practicum en un gabinete de psicología de Madrid. Al finalizar la licenciatura surgieron las dudas sobre qué hacer, “¿y ahora qué? ¿Preparo el PIR? ¿Intento buscar trabajo como psicóloga? ¿estudio un posgrado?” Las personas con las que hablé me desanimaron sobre prepararme el PIR, lo plantearon como algo casi imposible, en aquel entonces el peso del expediente académico era mayor al actual y, francamente, con mi expediente lo iba a tener muy difícil. Así que ni lo intenté. Estaba satisfecha con el centro donde había realizado mis prácticas universitarias y decidí matricularme en el posgrado de Terapia de Conducta que realizaba. Al mismo tiempo encontré un trabajo que podía compaginar con el curso de posgrado, que nada tenía que ver con la psicología pero que me permitiría tener unos ingresos económicos. Terminé el curso de posgrado de 2 años de duración y de nuevo: “¿y ahora qué?”. Mantuve el trabajo y me independicé junto a mi pareja. Durante unos 3 años busqué trabajo como psicóloga y no tuve éxito. Seguí haciendo cursos breves de formación en clínica. Iba pasando el tiempo y sentía que me apartaba de mi deseo de dedicarme a la psicología clínica. Hacía ya tiempo había abandonado la idea del PIR y no había vuelto a planteármelo. 

Pensé en preparar unas oposiciones (prevención de riesgos laborales, prisiones, orientadora escolar...) Pero, ¡un momento!, yo quería ser psicóloga clínica. Visité la web de CEDE, vi que el peso del expediente había disminuido hacía ya unas cuantas convocatorias y comprobé que personas con mi baremo o incluso inferiores al mío habían conseguido su plaza de residente. Y así fue como dos semanas antes de comenzar el curso presencial de septiembre de 2015, y a punto de cumplir los 30 años, me matriculé en CEDE.

La preparación:
Nada más comenzar el curso de septiembre supe que había tomado dos decisiones correctas: en primer lugar, decidir preparar el PIR, y en segundo lugar, hacerlo en CEDE. Sus materiales de estudio me parecen muy buenos, hay una buena selección en los manuales, están actualizados, con indicaciones al principio de los temas que resultan de utilidad a la hora de no perder de vista lo más relevante. Me gustaron los resúmenes, la accesibilidad y la ayuda de l@s profesor@s, los exámenes de convocatorias anteriores comentados, la organización de las clases... Por otro lado, las clases presenciales proporcionaban la posibilidad de conocer a otras personas que se encontraban en la misma situación y establecer con ellas relaciones de apoyo en este viaje.

En mi primera convocatoria, la de 2015, intenté seguir el ritmo de las clases pero enseguida me retrasé, trabajaba de lunes a viernes 6 horas al día y por las tardes iba a la academia 3 días por semana. Realmente disponía de dos tardes a la semana y del fin de semana para estudiar. Estudiaba en casa, acondicioné una habitación para el estudio y para tener todos los materiales bien organizados. Las dos tardes a la semana que no tenía clase, comía, descansaba una hora y estudiaba unas 6 horas con dos descansos de 20 minutos cada uno. Los fines de semana los dedicaba a estudiar todo el día, a veces 12 horas, si tenía fuerzas, hasta 14 horas haciendo breves pausas. No descansé ni un sólo día desde el 1 de septiembre hasta el día del examen, únicamente la mañana del día de Año Nuevo no estudié. En la academia, con toda la razón, nos insistían en realizar descansos semanales, yo estaba de acuerdo en lo fundamental que era descansar pero por otro lado había tanto que estudiar, tan poco tiempo y sentía tantas ganas de conseguirlo que me vi capaz de aguantar así durante 5 meses. Estaba agotada pero a la vez entusiasmada con la idea de lograr una plaza, después de mucho tiempo tenía un objetivo importante por el que luchar. 

Tenía el convencimiento de que lo iba a conseguir, sospechaba que en aquella convocatoria no sería pero me planteé muy en serio el estudio desde el primer momento y estudié como si la fuera a conseguir ese año. Mi método de estudio fue el siguiente: seguí el mismo orden de las asignaturas que habíamos seguido en la academia. A la vez que leía el manual completaba el resumen de CEDE aprovechando cada espacio y cada renglón libre, subrayaba en rojo las cuestiones preguntadas anteriormente para a la hora de repasar tenerlas bien resaltadas, incluso incluía algunas preguntas textualmente. Una vez terminado un tema, hacía todas las preguntas de convocatorias anteriores. Me dio tiempo a leer todos los manuales excepto el de Psicobiología y el de Psicología Social y a repasar todas las asignaturas que me había estudiado salvo Psicología Básica. Me presenté al examen con esas dos asignaturas sin preparar, confiaba en poder salvar alguna pregunta con lo que había aprendido en clase, y sin poder repasar Psicología Básica. Quedé en el puesto 403 con 195 aciertos, 26 fallos y 4 sin contestar. Sin plaza pero muy satisfecha con el resultado, sentí mucha motivación para intentarlo de nuevo de una forma más sosegada y habiendo recorrido buena parte del camino.

Segundo intento:
Después del examen me tomé un descanso de 2 meses y medio hasta que retomé de nuevo el estudio. Este año decidí matricularme en el curso presencial de los sábados porque veía necesario seguir asistiendo a la academia pero quería tener más tiempo para estudiar en casa y poder tener algo de vida social. Conseguí seguir más o menos el ritmo de las clases, estudiaba durante la semana lo que veríamos en clase el sábado. A finales de julio decidí dejar mi trabajo y dedicarme exclusivamente a estudiar. Me tomé 12 días de vacaciones en verano y seguí con mi plan de estudio. Los días se convirtieron en una sucesión de páginas leídas, temas estudiados, preguntas de convocatoria contestadas y asignaturas “terminadas”. Estudiaba una media de 9 horas diarias, a partir de noviembre había días que aumenté a 10 horas. Intentaba descansar un día a la semana, a veces descansaba dos tardes o el domingo entero, los últimos meses había semanas que sólo descansaba la tarde del domingo. En esta segunda ocasión volví a leerme la mayoría de los manuales y a estudiar a fondo los resúmenes que ya tenía completados, hice los exámenes de área de la mayoría de asignaturas y realicé mis propios esquemas sobre aspectos concretos que quería tener más claros. No amplié con otros manuales y me limité al material de CEDE. Diciembre y Enero los dediqué a dar un repaso en profundidad de los resúmenes de las 12 asignaturas y a hacer todas la preguntas de convocatorias anteriores.
Esta vez sí, conseguí la plaza.

Comentarios:
Os animo a todas/os a que luchéis por vuestra plaza, implica un gran esfuerzo personal y renunciar temporalmente a algunos aspectos de la vida. La preparación del PIR es una experiencia de aprendizaje académico y también personal. Aparecerán estados transitorios de desánimo, de agobio, de duda... pero no hay que dejarse llevar por ellos, hay que tener clara la meta y aún con esos sentimientos seguir adelante, se pasarán. En esos momentos de desánimo a mí me ayudaba visualizarme frente al paciente en una consulta del hospital en el que haría la futura residencia. No hay recetas maestras, pero sí un ingrediente esencial: las ganas y el convencimiento de que se es capaz de conseguirlo. Como estudiantes nos conocemos y sabemos qué cosas, métodos, formas de estudio, modos de organización, etc. funcionan en nosotros y cuáles no. No existe una única forma de preparar el PIR.

He querido hablar del contexto previo en el que decidí preparar el PIR porque, aunque muchas personas que lo deciden están recién graduadas y tienen bastante claro que lo van a hacer, otras personas por diversas razones no han seguido un camino recto y directo a esa opción sino que han titubeado, por momentos se han alejado del camino, han explorado otras alternativas de ruta, han tenido circunstancias personales que no se lo han permitido o, simplemente, no han estado bien asesoradas. A esas personas les quiero decir que no se preocupen por no haber seguido el camino más normativo o no ser el estudiante prototípico del PIR (si es que lo hay) y que esas circunstancias no frenen la intención de intentarlo. Nunca es tarde. Finalmente, quiero dar las gracias a mi familia y a mi novio, que han confiado en mí y me han apoyado de todas las formas posibles, a mis amig@s y a mis compañer@s de CEDE, Isa y Diego.



lunes, 13 de marzo de 2017

JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS PARA FUTUROS RESIDENTES 2017



  • Hospital Ramón y Cajal. Madrid JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS PARA FUTUROS RESIDENTES 2017  14 de Marzo
http://www.casimedicos.com/hospital-ramon-cajal-jornada-puertas-abiertas-futuros-residentes-2017/
  • II Jornadas de Puertas Abiertas en el Hospital General Universitario de Elda (Alicante).21 de Marzo
http://www.casimedicos.com/ii-jornadas-puertas-abiertas-hospital-general-universitario-elda-alicante/
  • Jornada de Puertas Abiertas para Futuros Residentes H. Marina Baixa Villajoyosa 11 Abril
http://www.casimedicos.com/jornada-puertas-abiertas-futuros-residentes-h-marina-baixa-villajoyosa/
  • Hospital General Universitario de Castellón. 28 de Marzo
http://www.casimedicos.com/hospital-general-universitario-castellon-i-jornada-puertas-abiertas-futuros-residentes/
  • Jornada puertas abiertas MIR PIR IIR - Benito Menni  15 Marzo
http://www.hospitalbenitomenni.org/es/professionales/agenda-esp/jornada-puertas-abiertas-mir-pir-iir-benito-menni-casm-2017-esp.html
  • Hospital General Universitari d'Alacant (Alicante) 15 de Marzo
https://drive.google.com/file/d/0BzWZBt-5uZfrRE93d0M2MEFmSGM/view
  • Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba 14 de marzo Jornada de Puertas Abiertas
https://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/hrs3/index.php?id=3037&tx_ttnews%5Btt_news%5D=6127&cHash=8632472911ab13fc193d703a0a617d84
  • Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón-Asturias) 29 Marzo  
https://www.asturias.es/Astursalud/Ficheros/AS_Formacion/Jornadas%20y%20Conferencias/2017/2017%2003%2029%20III%20Jornada%20puertas%20abiertas%20futuros%20residentes%20Cabue%C3%B1es/Triptico%20Jornada%20de%20Puertas%20Abiertas%202017.pdf
  • Hospital Universitario Cruces 3 de Abril de 2017.
http://www.osakidetza.euskadi.eus/r85-gkhcru07/es/contenidos/informacion/huc_docencia_ifrm/es_hcru/index.shtml?d=universitarioDocJornadaPuertasAbiertas2017.asp&o=huc&lng=es
  • Hospital General Universitarioa Reina Sofía de Murcia
http://residentesreinasofia.es/images/stories/pdfs/sesion_informativa_4_abril_de_2017.pdf
  • Acércate el 4 de abril a conocer el Hospital Universitario Araba (HUA) 4 Abril
http://osaraba.eus/es/jornada-de-puertas-abiertas-para-futuros-residentes-2017/
  • Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arriaxaca 28 de Marzo
http://www.murciasalud.es/recursos/ficheros/378414-jornada_puertas_abiertas_areaI.pdf
  • Hospital General Universitario Morales Meseguer 3 de Abril
http://www.murciasalud.es/recursos/ficheros/378419-jornada_puertas_abiertas_areaVI.pdf
  • Hospital Universitario de Torrevieja (Alicante) 29 de Marzo
http://www.torrevieja-salud.com/asociaciones-bienvenida/jornada-de-puertas-abiertas/
  • Complejo Universitario Santa María del Rosell (Cartagena-Murcia) 5 de Abril
http://www.murciasalud.es/recursos/ficheros/378417-jornada_puertas_abiertas_areaII.pdf
  • Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga) 28 de Marzo
http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/huvv/eventos/jornada-de-puertas-abiertas-para-futuros-residentes-2017
  • Hospital Clínic de Barcelona 23 de Marzo
  • Hospital Universitario Son Espases (15 de marzo)
  • Hospital Universitario Basurto (28 de marzo)

Organicidad, Psicopatía y Enfermedad Mental: ¿Padece el Psicópata un Trastorno Mental?


Por Dr. Juan Jesús Muñoz García, Profesor de Psicología Clínica de CeDe

La Organización Mundial de la Salud define la enfermedad como una alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y unos signos característicos, siendo su evolución más o menos previsible.  De la misma forma, las enfermedades mentales se refieren a un conjunto misceláneo de trastornos (derivados de la interacción de factores biopsicosociales) en los que habría alteraciones en los procesos de razonamiento, comportamiento, facultad de reconocer la realidad, las emociones o las relaciones con los demás, siendo consideradas como anormales respecto al grupo de referencia del individuo.

Partiendo  de la no inclusión de la psicopatía en las clasificaciones internacionales de las enfermedades mentales, cabe señalar que el concepto sí ha sido claramente delimitado. Desde que Cleckley  definiese en The Mask of Sanity al psicópata como alguien con un encanto superficial, egocentrismo, falta de escrúpulos, ausencia de remordimientos, incapacidad para amar o con ausencia de manifestaciones neuróticas o psicóticas hasta la definición operativa del concepto por Hare (1980), con la distinción de dos grandes factores en la psicopatía, uno relacionado con componentes interpersonales o afectivos del trastorno (rasgos narcisistas e histriónicos) y otro con la desviación social (impulsividad y conductas antisociales); ha habido un gran número de investigaciones acerca de las diferentes alteraciones cerebrales, cognitivas y emocionales en psicópatas.

Las técnicas de neuroimagen orientan hacia una afectación del lóbulo frontal y de la amígdala en el contexto de un volumen reducido de la corteza prefrontal y cambios en componentes del sistema límbico involucrados en el procesamiento emocional. Otro aspecto observado es el de ciertas anormalidades de la actividad eléctrica cerebral relacionada con la corteza frontal (por ejemplo el potencial evocado P300 vinculado con el procesamiento de la información). Los correlatos bioquímicos de la psicopatía apuntan a la correlación positiva entre altos niveles de testosterona y la manifestación de conductas violentas y/o impulsivas así como una disminución de la actividad de la monoamino-oxidasa, lo que daría lugar a altos niveles de serotonina y norepinefrina. Por añadidura, los psicópatas muestran manifestaciones autonómicas típicas como una disminución de la respuesta electrodérmica (p. e.: ante la exposición de imágenes violentas) y, en líneas generales, un bajo arousal.
Por otro lado, y desde un punto de vista cognitivo, estas alteraciones cerebrales se relacionan con una afectación en la capacidad para el procesamiento afectivo de la información y déficit en las funciones ejecutivas y atención dividida. El procesamiento emocional anormal de los psicópatas se muestra de diversas formas. Habría un pobre condicionamiento relacionado con la incapacidad para apreciar las consecuencias dañinas de sus actos, una desviación emocional que protegería a los psicópatas del miedo de sentir empatía, culpa y remordimientos,  conductas que podrían inhibir impulsos violentos y una deficiencia emocional asociada al previamente comentado arousal disminuido.

A la vista de estos datos, y adoptando un enfoque meramente médico-organicista, parece obvio que, cuanto menos, habrían de generarse dudas acerca de si verdaderamente la psicopatía es una enfermedad mental. Para más inri, la etimología del término psicopatía tiene que ver con enfermedad de la mente.

El argumento de los detractores de la consideración de la psicopatía como enfermedad mental es que no hay una pérdida de contacto con la realidad o no hay, en definitiva, el conjunto de síntomas característicos de los cuadros psicóticos. Apriorísticamente, los psicópatas son plenamente conscientes de sus acciones y del porqué de las mismas. Poco interesa aquí el debate de qué es antes, si el huevo o la gallina, es decir, si su cerebro genera un patrón de reacciones neurofisiológicas y/o cambios funcionales (incluso estructurales) o es la inversa y, por tanto, parten de anomalías que condicionan sus diferencias en el procesamiento emocional.

Por el contrario, hay defensores de la psicopatía como una enfermedad en tanto en cuanto aparecen las alteraciones referidas. Incluso se han dado sentencias en los Estados Unidos en las que psicópatas homicidas eluden el corredor de la muerte siempre que se demuestre alteración cerebral mediante valoración neurofuncional/neuropsicológica.

Volviendo al inicio de este artículo, sí parece obvio que conocemos alteraciones y desviaciones fisiológicas en los psicópatas y que, en función de las mismas, podemos predecir ciertas reacciones comportamentales en estas personas. También nos encontramos con una percepción real de la realidad pero modulada por sus alteraciones en el procesamiento de las emociones propias y las de los demás, amén de un razonamiento mediatizado por todos sus déficits de empatía y tendencia a la búsqueda de sus objetivos. Lo que sí es obvio, es que la ínfima eficacia de los procesos terapéuticos para este tipo de personalidades unida a las graves problemáticas que pueden acarrear las psicopatías con expresiones comportamentales violentas, orientan a un abordaje de esta conducta (si es delicitiva) como criminal y no como enfermedad mental.

¿Qué piensas de la psicopatía? ¿Consideras su abordaje como patología mental?


Artículo para ampliar información

jueves, 9 de marzo de 2017

Experiencias alumnos CEDE que han conseguido plaza Convocatoria 2016. Lorena Cerezo Guaita



“Cree en ti y en tus capacidades”

Lorena Cerezo Guaita
Puesto: Nº 83  Convocatoria 2016 (Examen PIR 28 Enero 2017)
Aciertos: 192, Fallos: 23, Omisiones: 10
Expediente: 2.6056
Nº de convocatorias: 2

Desde cuarto de carrera o incluso antes tenía claro que iba a luchar por la psicología clínica. Era la opción que más se acomodaba a mis necesidades profesionales y personales, así que nada más terminar el grado  me compré los manuales de CEDE y la recopilación de exámenes y me puse a estudiar en septiembre de 2015. Tras esos cinco meses de estudio, en los que pude mirarme bien los manuales nucleares y repasarme los contenidos periféricos con exámenes de convocatoria, acabé en la posición 1287. Sin embargo, salí con buenas sensaciones del examen, ya que me pareció sencillo y eso me motivó a seguir estudiando ya que pensaba que en la próxima convocatoria la plaza sería mía.

Tras esos 5 meses iniciales de preparación por mi cuenta y antes de irme de vacaciones, me apunté a CEDE al curso presencial de los sábados en Valencia. Tenía claro que necesitaba ir a clase, ya que eso iba a hacer que me organizara mejor. Marzo me lo tomé más o menos libre, y a mitad de abril me puse a estudiar ya muy en serio, más o menos 8-9 horas desde el principio. Tengo capacidad para ello, puedo tolerarlo y suelo concentrarme bien. Lo importante no es tanto las horas sino la calidad y sobre todo que cada uno se adapte a sí mismo y a su método.

Aún así trabajaba uno o dos días a la semana como monitora de ocio y tiempo libre, hacía voluntariado una vez a la semana en un centro de tratamiento de drogodependencias, daba clases particulares dos horas a la semana y hacía deporte, que era una liberación. Liberación porque era algo que me gustaba y me permitía desconectar. El trabajo lo dejé en julio pero con el voluntariado continué hasta octubre y el deporte no lo dejé en ningún momento, al igual que dar clases particulares. La cuestión es que desde mediados de abril me puse a estudiar 8-9 horas a saco y con total conciencia en lo que hacía. Literalmente seguí el plan según el orden de las asignaturas que me tocaban en la academia, para tenerlo todo leído, entendido y estudiado y así llegar a clase a disfrutar, porque las clases eran una gozada. Yo no he ampliado con ningún manual, prefería llevar controlado lo de CEDE y ya si podía ampliar, pero no lo vi necesario.

Dicho lo cual, tenía una semana o dos para leerme, hacer esquemas y estudiarme ese manual, me miraba los temas que había y de forma intuitiva iba organizándome. Y sí, había asignaturas que requerían más y otras menos. Me adaptaba y seguía. De hecho, en julio estuve mala con anginas y perdí una semana que recuperé en los meses posteriores conforme podía (es importante no estudiar cuando se está enfermo). En agosto me cogí una semana de vacaciones en las que cargué muchísimo las pilas y volví en septiembre a por todas.

En octubre aumenté el ritmo, estudiaba más, aunque con el mismo método y como en diciembre-enero estaba ya cansada, me puse con CEDE EXAM e hice miles de exámenes autogenerados, todos los exámenes PIR (aunque cuidado con los de los 90, son poco representativos) y los simulacros. Me preparé en cómo hacer el examen, cuánto arriesgar, tolerar la angustia de las preguntas extrañas, los fallos en redacción (que los habrá siempre), etc, etc, etc. Y así era una manera también de repasar y de motivarme, porque los exámenes de convocatoria me salían mejor que los simulacros, así que genial. ¡Y MUY IMPORTANTE! Haced caso a la intuición, la primera respuesta siempre es la buena, a no ser que hayas leído mal o hayas cometido un error al pasar la respuesta a la plantilla.

En cuanto a estrategias que yo considero fundamentales: INTEGRAR, REPASAR Y REGLAS MNEMOTECNICAS. Para mí no han existido las vueltas, la primera, la segunda, la tercera...Ha habido repaso constante. Por ejemplo, si me estudiaba evaluación (inteligencia), y recordaba que algo de diferencial de inteligencia no me lo sabía bien, dejaba evaluación y me miraba esa duda concreta. Y así con todo. Puede parecer una pérdida de tiempo, pero a mí me daba sensación de control. Después es importante integrar la información, porque todo se puede relacionar con todo, y a la hora de contextualizar una pregunta en el examen es más fácil si hay muchos nodos que si hay uno. Y luego, las reglas mnemotécnicas, importantes, hay mucho temario. Y sobre todo que sean personales, que las hagas tú, te acordarás más.

Por otro lado, también es muy importante realizar todos los simulacros, con tiempo y ganas y corregirlos con más ganas aún. A veces son frustrantes, pero enseñan y te preparan para tolerar que hay cosas que no vas a saber, que se te van a escapar (sí, eso también pasa en el examen) y sobre todo sirven para saber qué es lo que más flojo llevas.

En cuanto a la academia, tanto si os apuntáis a los cursos presenciales como a los de a distancia, preguntad todo lo que podáis y dudéis y si estáis en presencial, tomaos la clase como un respiro y disfrutadla. Los profesores de CEDE siempre cuentan cosas de sus residencias y transmiten mucha pasión, por lo que te recuerdan constantemente por qué te has metido en este berenjenal, además de explicar bien y remarcar siempre qué has de saberte sí o sí.

También he de decir que hay que tomarse el estudio como una OPORTUNIDAD. Porque lo es. Has elegido aprender, has elegido luchar por tu plaza PIR y eso es porque puedes hacerlo y has tenido la oportunidad de estudiar. Si disfrutas del camino es todo mucho más llevadero, aunque SÍ, días malos habrá, pero como todo en la vida. A mí me servía mucho pensar que para resignarme a trabajar en algo que no me apasionara tenía toda la vida.

Y ahora que voy entrando más en el terreno personal, yo considero fundamental el apoyo de la familia y alguna persona (una, dos) con la que poder "vomitar basurilla" de vez en cuando. Es necesario, es bueno una pataleta corta que días y días de estrés irremediable. Y hacer otras cosas que os gusten, porque hay que descansar (un día y medio o un día por lo menos) y cuidarse muy mucho. Y hablar con gente que se prepare el PIR, pero también con gente que NO lo haga, salir del mundo PIR también es bueno, ayuda a coger oxígeno.
Opositar implica estar mucho con uno mismo, conócete, respétate, date tiempo y cuídate. En medio del estrés intenta vivirlo con la máxima tranquilidad posible y sobre todo, es fundamental estar seguro de que esto es para ti, es tu sueño, y lo quieres conseguir. Y como para todo, cree en ti, en tus posibilidades, capacidades y en que sí, hay miles de cosas en contra, pero, ¿por qué tú no vas a poder? Es cuestión de ESFUERZO, MOTIVACIÓN, PASIÓN, CONFIANZA Y DISFRUTAR DEL CAMINO.

Y ya por último, voy a añadir algo referente al día del examen. Yo este año salí con malas sensaciones, preguntas incomprensibles, cosas raras, que no sabía de dónde salían...un agobio. Pero no tiré la toalla. En el PIR se lucha hasta el último segundo, es necesario, vale la pena. Aunque te parezca un examen injusto, intenta respirar y seguir. Hazlo lo mejor que puedas, contesta cada pregunta con total implicación y arriésgate, es necesario. Por todo esto es aconsejable hacer todos los exámenes posibles anteriormente, porque la parte emocional va a jugar un papel muy importante, cuanto más la conozcamos y la entrenemos, mejor.

                ¡MUCHO ÁNIMO A TODOS Y A POR ELLO, LA PLAZA OS ESPERA!